18 - 11 - 2017

Nuestra historia

Salesianos Barakaldo 1897

 El 31 de agosto de 1897, don Ramón Zabalo llega desde Barcelona a Bilbao. Pasa la noche en la residencia de los padres Jesuitas. El 1 de septiembre visita, en Barakaldo, a doña Luisa Echávarri. Señora de edad un tanto avanzada, se halla algo intranquila –de tiempo atrás– por la cercanía de su muerte que cree presentir, y por el destino que convenga dar a sus bienes.

Su confesor, el jesuita Padre Gomer, le ha aconsejado la construcción de unas Escuelas Profesionales para hijos de obreros.

Pero, ¿quiénes se harán cargo de la dirección y funcionamiento de dichas Escuelas? El P. Gomer piensa en los salesianos. Mientras llegan, él mismo comenzará y dirigirá los trabajos de la construcción de la nueva obra.

En la mañana del primero de septiembre de 1897, don Ramón Zabalo tiene el primer encuentro con doña Luisa Echávarri.

Las obras habían comenzado en mayo del mismo año 1897. A la llegada de don Ramón a Barakaldo, las paredes de la parte Sur y Norte de la casa se elevaban hasta el primer piso, pero a las otras dos les esperaban aún los cimientos.

El 2 de septiembre, celebró don Ramón Zabalo la eucaristía en la iglesia. El día 20 de ese mismo mes don Ramón entrega al contratista 10.000 pesetas, todo el dinero que, fruto de las limosnas, había recibido de la Junta que se había formado para recabar fondos. Y sin un céntimo en los bolsillos, pero con la fe de don Bosco, comienza su trabajo apostólico.

Echa andar un Oratorio Festivo con una docena de niños y niñas a quienes les explica el Catecismo, les enseña unos cantos y…, por falta de local para el recreo, los envía desde la iglesia a sus casas. El Oratorio de San Paulino de Nola, nacido en 1897, nunca desaparecerá de esta veterana Casa Salesiana. Hoy día, continúa este original trabajo pastoral. Y lo que se llamó Oratorio Festivo persiste hoy en actividades de Tiempo Libre.

Don Ramón Zabalo escribe a don Miguel Rua, primer sucesor de don Bosco: “Está enclavada la casa en el centro de una extensa población obrera, empleada toda ella en las minas y fábrica de hierro, ferrocarriles, navegación… Fácil es comprender que donde hay tanto movimiento ha de haber también muchos niños que, por la vida trabajosa de los padres, no pueden ser debidamente atendidos en punto a educación e instrucción. Entiendo, pues, que nuestra obra por excelencia será el Oratorio”.

El 5 de agosto de 1898 se traslada la comunidad a la nueva casa. Van dos sacerdotes, dos coadjutores y tres salesianos jóvenes.

En enero de 1899 comienza la Escuela de Instrucción Primaria. La iniciativa partió del Ayuntamiento, preocupado por dar una conveniente cultura elemental a una numerosa población necesitada de ella. Era alcalde entonces don Casimiro Arana Arroitia. El Municipio otorgó para los gastos de la Casa 25.000 pesetas. Otras 3.000 para el pago de luces y subvención de la Escuela.

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Y así hasta hoy. Barakaldo es ya una obra consolidada. El año 1997 marcó una fecha inolvidable. Se celebró el centenario de la presencia salesiana en el pueblo.

El alcalde, don Carlos Pera, se expresaba así: “Hago un voto esperanzado por el futuro de los Salesianos y de las Salesianas de Barakaldo, a quienes deseamos muchísimos más años de trabajo y éxitos, de servicios y dedicación, ciertamente excepcionales, a toda la sociedad baracaldesa, en nombre de la cual envío, junto a esta felicitación y agradecimiento, un abrazo de amistad”.

De entre los Antiguos Alumnos del Colegio destacamos a algunos de ellos: Monseñor Marcelino Olaechea, obispo de Pamplona y arzobispo de Valencia; Monseñor José Ramón Gurruchaga, obispo de la diócesis de Lurín, Perú; Don Valentín de Pablo, miembro del Consejo General de la Congregación Salesiana, en Roma.

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